Los músicos Pablo Seoane y Macarena Montesinos llevan un mes realizando Ejercicios sonoros de cartografía inversa en la Ciudad de la Cultura gracias a las ayudas REGA. Su objetivo es desarrollar una nueva forma de leer los mapas, las cartas náuticas, para traducirlas al lenguaje musical. “Quien lee una carta náutica está siguiendo unas instrucciones para iniciar un desarrollo temporal, que es básicamente lo que hace un músico cuando lee una partitura”, explica Seoane. Ambos inician un viaje, aunque el intérprete no se mueva del lugar.
Emplear otro tipo de materiales para componer más allá del pentagrama clásico es algo que se viene haciendo desde principios del siglo XX en la música occidental, aunque no sea común. También es una línea de investigación habitual en la que Seoane y Montesinos llevan tiempo trabajando, aplicando técnicas de lectura no convencionales e incorporando elementos gráficos y plásticos para explorar las conexiones de la música con otras disciplinas. La elección, en esta ocasión, de las cartas náuticas como material base responde a la oportunidad de acceder a la extensa colección de mapas que se conservan en Galiciana, la Biblioteca dixital de Galicia.
En este archivo, gestionado por la Biblioteca y Archivo de Galicia, hay documentos del litoral gallego desde el siglo XVII hasta nuestros días, un material de partida muy interesante por su riqueza normativa y por su “potentísimo poderío literario, poético y plástico”, afirma Seoane. “La rosa de los vientos, las propias naves y naufragios, los astros, las mareas... las cartas náuticas están repletas de elementos con un potencial metafórico tremendo”.
Coordenadas cromáticas y profundidades armónicas
Para navegar musicalmente, es necesario buscar a cada uno de estos elementos su equivalente sonoro. Por ejemplo, las coordenadas numéricas equivalen a notas en la escala cromática, la profundidad marina la asocian con el espesor armónico, cada marea corresponde a un tipo de dinámica... “Imagina la cantidad de matices de intensidad, velocidad, emociones, afectos, que hay en el mar. Hay una riqueza tremenda perfectamente traducible a los matices musicales”, añade el compositor y pianista.

Todo este trabajo se recoge en un Manual sonoro de cartografía inversa que entregarán al público asistente a la presentación final del proyecto este viernes 22 de noviembre, durante la cual interpretarán también una pequeña pieza que recorre la costa y la Ría de Ferrol. A la hora de tocar, su trabajo tiene un gran peso experimental. Del mismo modo que cuando se navega no hay que mirar solo el mapa, sino también el mar y el cielo, sus partituras son abiertas para dejar espacio a la improvisación.
“Dependiendo de quién interprete cada itinerario también podrán surgir muchísimos tipos de música”, aclara Montesinos. El manual, editado inicialmente como un fanzine, será como un libro de música para leer cartas náuticas. “Nosotros confeccionamos todas esas leyendas para que cualquiera pueda hacer su propia ruta. Y después, dependiendo de cada marinero, pues se inclinará hacia un tipo de música o estilo”.
Piano, violonchelo y la rosa de los vientos
La interpretación de Montesinos y Seoane contará con piano, violonchelo y técnicas extendidas empleadas en la música contemporánea que modifican el sonido original de los instrumentos. Papeles, imanes, piano preparado... son artefactos que decidieron incorporar en la composición para dar visibilidad a un tema “desafortunadamente muy importante hoy, que es la cantidad de basura que hay en el mar”, afirma Seoane. Lo que en los manuales de navegación aparece como “fondo sucio”, un elemento de riesgo u obstrucción a la navegación, que puede estar causado por elementos naturales pero también por plásticos.
En el aspecto artístico, área en la que Montesinos tiene más experiencia por su formación y trayectoria, están trabajando en la confección de una rosa de los vientos, elemento fundamental en todas las cartas náuticas del mundo, que les gustaría que tuviera una presencia importante “e incluso interactiva”, apunta Seoane, durante la interpretación. No están seguros, por falta de tiempo, de poder llegar tan lejos, pero sí acompañarán el concierto con un mapa de gran formato al que trasladarán los eventos sonoros de la ruta. De este modo, quien tenga el manual en papel y se enfrente a este mapa-partitura podrá entender mejor lo que está escuchando.
