Cuenta Isabel Fernández que en la idea de usar el cartón para hablar de la situación actual del acceso a la vivienda tiraron de varios hilos. Por un lado están las arquitecturas efímeras, desde el refugio que construye quien vive en la calle hasta la Village en Carton proyectada en 1968 por Guy Rottier como ciudad temporal para los miembros de la contracultura hippie de la época. También las arquitecturas de emergencias, utilizadas en países como Japón para dar refugio en caso de catástrofes naturales.
De todo esto, “hay una tercera evolución que son las casas ultracuquis, casas que fabrican empresas de diseño como las viviendas prefabricadas de madera pero con cartón muy procesado, prensado y logo cubierto, eso sí, con madera”, explica. “Un nuevo producto que dicen reduce mucho los costes y ofrece unas garatías de perdurabilidad suficiente para que una persona viva dentro 40 o 50 años. Ya no pensamos en herencias”.

Con estes mimbres, Isa y su equipo están a construir, aprovechando las ayudas REGA de la Cidade da Cultura, una pieza escénica sobre un tema muy actual en la que entrelazan lo íntimo con lo colectivo. Un recorrido que incluye el pasado, “este rollo más de la nostalgia, de los recuerdos de los hogares por lo que pasamos, el presente, la precariedad en la que vivimos, y la imposibilidad de proyectarnos al futuro por no tener una vivuenda o una posibilidad de acceder a ella”. Aclara que tambén hay muchísimo humor, que era algo que no esperaba que brotase al comenzar la residencia artística.
Además de Isabel, que asume el apartado de creación y dirección de la obra, trabajan en CA-CO-FLEX la artesana Julia Marín, responsable del diseño del espacio escénico, y las actrices y actores jóvenes (y también creadores) Ziggi Iglesias, Alixa Ladson, Mateo Rodríguez, Lúa Pagán y Hugo González.
Conseguir la residencia, a mayores de las ventajas económicas y de disponer de un espacio para crear y ensayar, tiene un beneficio no tan evidente pero quizás más importante: la obligación de tener que cumprir con unos tiempos y la necesidad de ser eficaz y de producir. “Esto es algo que, sobre todo a los que empezamos, muchas veces nos falta. Porque tenemos muchas ideas pero nos perdemos en ellas", afirma. A finales de noviembre podremos ver un adelanto de todo este intenso trabajo en la Cidade da Cultura.
Triángulos para una casa imposible
El cartón ten en CA-CO-FLEX es fuentes de inspiración y también tiene una presencia escénica muy importante. Julia Marín es la encargada de darle forma (de triángulo) e integrarlo dentro de la pieza, en un diálogo que a veces parece un ping-pong creativo entre la escenógrafa y el equipo actoral. Por su trayectoria como artesana de instrumentos musicales tradicionales y encuadernadora, el cartón no es la materia prima con la que está acostumbrada a trabajar, aunque asegura que es un material muy agradecido.

La elección del triángulo como base para la escenografía no es tampoco arbitraria. Se trata de la figura geométrica más pequeña —con menor número de lados y ángulos— que se puede construir. Y a la vez “da la sensación de estar deshecho, tú no puedes hacer una casa solamente con ellos, tendrías que hacer cuadrados con lso triángulos”, afirma la directora de la obra. También considera que es una forma más agresiva que el círculo, que remite a la comunidad, mientras el triángulo parece ser más individualista.
La obra tiene una parte muy física, en la que las actrices y actores hablan de las prisas con las que se vive en la actualidad, de la ansiedad, de no tener un espacio y tener que mudarte, otra vez, o sentir que nunca llegas. Son temas que atraviesan la pieza y a la sociedad contemporánea. “La vivienda, en definitiva, como un síntoma de todo lo demás”.
