En Compostela es el Apóstol. En Galilea, el hijo de Zebedeo. En Jerusalén, el Mayor. Y para Jesús, el hijo del Trueno. Pero ¿quién fue la persona por la que cada año llegan a Galicia miles de peregrinos? Dar respuesta a esta incógnita es el que pretende la primera parte de la exposición Camino. El origen, que ofrece un viaje al pasado, una vuelta al origen, a la Palestina del siglo I d. C, para desvelarnos quién fue el hombre, el santo, el mito.
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Santiago de Compostela, 04 de Agosto de 2015
El bordón, la calabaza y la vieira. Estos son los tres símbolos del peregrino por excelencia. Mas solo uno identificaba al caminante que, tras alcanzar su meta, regresaba a su lugar de procedencia. Hablamos de la concha, un elemento que con el paso de los siglos se convirtió en símbolo de generosidad, una virtud que, desde el momento en el que se llegaba a final del Camino, debía acompañar al peregrino el resto de sus días.
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