Vida gallega. Un viaje ilustrado

Tiradas de hasta 70.000 ejemplares. Una red de más de 400 corresponsales en Galicia y Latinoamérica. Casi 800 números publicados. Este es el resumen en cifras de lo que fue Vida Gallega, la revista ilustrada de mayor tirada, longevidad e influencia social de su tiempo. Ahora, en el 115 aniversario de la publicación de su primer número, la Biblioteca de Galicia decide conmemorarlo con la muestra Vida Gallega. Un viaje ilustrado, que resulta en un recorrido para entender la sociedad gallega del siglo XX.

Fundada por Jaime Solá, antes de lanzar el primer número en 1909 ya contaba con 14.000 suscriptores. La revista se convirtió a lo largo de los años en la ventana, vehículo transmisor e impulsor de la rica actividad social y cultural que generaba Galicia, teniendo como principal mercado a los gallegos emigrados al otro lado del Atlántico. De corte conservador y regionalista, Vida Gallega reunió con el tiempo publicaciones de todos los intelectuales de la época. De hecho, la portada del primer número, que puede verse en la exposición, es una ilustración de Castelao cuando tan solo tenía 22 años.

Fotografía, ilustración, artículos de todo tipo y una publicidad de lo más expresiva son los cuatro pilares de la revista y los que sostienen el discurso expositivo para acercarnos a la sociedad gallega de la época. Una de las claves de su éxito, tal como refleja el director de la primera etapa, Jaime Solá, en uno de los muchos artículos donde se dirige en primera persona a sus lectores para hacerlos partícipes de la evolución de la propia publicación, es la de servir como puente entre la Galicia territorial y la Galicia emigrada. Vida Gallega se distribuía en toda la Península, en territorios de ultramar (Montevideo, La Habana, Buenos Aires, Nueva York), así como en los transatlánticos anclados en el Puerto de Vigo, y sus lectores eran, en su mayoría, de clase alta. La revista costaba en aquel momento una peseta, que era una cantidad importante para la época. Un periódico, por ejemplo, costaba cinco céntimos y una jornada de trabajo se pagaba entre 1,5 y 3,5 pesetas.

Una revista para entender la sociedad gallega del siglo XX

Vida Gallega nace en 1909 y se mantiene activa hasta 1938, momento en el que la Guerra Civil interrumpe su publicación. Casi dos décadas después, José Iglesias Presa será el encargado de retomar su legado. Tras adquirir los derechos de Vida Gallega a la viuda de Solá, en noviembre de 1954 comienza la segunda etapa de la revista, que se extenderá hasta la primavera de 1963.

En la muestra, comisariada por las técnicas de la Biblioteca de Galicia Ángela García Núñez y Charo Alonso Cerdeiras, se pueden encontrar números de la revista donde se debate sobre el uso del gallego, en cartas abiertas entre Solá y Risco, Diéguez y Noguerol. A pesar de que la publicación estaba mayoritariamente en castellano, había personas, como ellos, que escribían en gallego. La exposición deja entrever que, aunque los artículos eran de corte conservador, la ilustración permitía mayor espacio para la crítica, algo que se observa en algunas portadas realizadas por Castelao, Álvaro Cebreiro o Padín a lo largo de los años de vida de la revista.

 

El discurso expositivo también explora de manera transversal en todas las vitrinas el papel de la mujer en la sociedad a través de artículos, fotografías y anuncios. En la primera etapa de la publicación, se pueden ver mujeres participando activamente en distintas actividades: desde pianistas, pasando por equipos de deporte femenino, hasta una mujer, Mercedes Corominas, que mostraba cómo funcionaba un globo aerostático. Sin embargo, durante la dictadura, las mujeres quedan relegadas a un rol de cuidadoras, siempre al servicio de la familia.

La muestra también ofrece una visión muy particular de la emigración. Grandes publirreportajes sobre la industria gallega en la diáspora, así como narraciones sobre la vida de los vecinos y vecinas que tuvieron que emigrar, siempre teñidas de un tono nostálgico y de anhelo hacia la tierra. De esta forma, a través de las publicaciones de la revista, Vida Gallega.Un viaje ilustrado articula un relato sobre la evolución de la sociedad del siglo XX.

Todos los números expuestos pertenecen a la colección de la biblioteca, que en los últimos meses se ha visto enriquecida con las donaciones del particular Fernando Herce Meléndrez y de la Biblioteca Pública de Sada. Como complemento a las piezas físicas, la exposición cuenta con la interpretación gráfica realizada por la ilustradora Rosa de Cabanas sobre esta publicación, que ofrece múltiples lecturas y se ha convertido en un referente para la investigación de la sociedad gallega.