‘José Suárez. Unos ojos vivos que piensan’ se despide en el Museo de Belas Artes da Coruña tras recorrer seis países

Santiago de Compostela, 13 de Abril de 2018

La exposición José Suárez. Unos ojos vivos que piensan se exhibe desde hoy y hasta el 15 de julio no Museo de Belas Artes da Coruña. La muestra, promovida por la Fundación Cidade da Cultura de Galicia, retorna a Galicia en su última itinerancia, tras ser inaugurada en noviembre de 2015 en el Museo Centro Gaiás en Santiago de Compostela y haberse expuesto en Madrid, Buenos Aires, Montevideo, París, Tokio, Nueva Delhi y Salamanca.

La muestra permitió acercar la figura del fotógrafo de Allariz a más de 60.000 personas que la visitaron durante más de dos años a lo largo de itinerancias en ocho ciudades de Europa, Asia y América Latina. Creador comprometido que vivió en el exilio durante más de dos décadas, José Suárez (1902-1974) incorporó los movimientos de vanguardia europeos y estableció amistad con destacados intelectuales y escritores, a muchos de los cuales retrataría en sus obras –como Miguel de Unamuno, Rafael Alberti, Ramón Pérez de Ayala, Alejandro Casarón o José Bergamín–.

En la inauguración de José Suárez. Unos ojos vivos que piensan, celebrada esta tarde, el secretario xeral de Cultura de la Xunta de Galicia, Ángel Lorenzo, remarcó la importancia de esta muestra en la recuperación de la figura "de uno de los creadores más extraordinarios de la fotografía de España del siglo XX, un genio que obtuvo reconocimiento en vida, pero que después de su muerte quedó sumido en el olvido para el gran público".

"Sus fotografías son un homenaje a la historia de tantos gallegos que se reinstalaron al otro lado del Atlántico o en capitales europeas. La vida y el trabajo de José Suárez recuerdan esta historia compartida de Galicia y de las Galicias del exterior. Nos recuerdan quienes fuimos y nos ayudan a entender quienes somos", señaló el secretario xeral de Cultura. "Este proyecto cultural permitió a los gallegos redescubrir a uno de nuestros fotógrafos más notables: un artista imprescindible que dejó imágenes icónicas, convertidas ya en parte de la historia visual de Galicia", finalizó Lorenzo.

El acto contó también con la presencia de la directora del Museo de Belas Artes da Coruña, Ángeles Penas Truque, los comisarios de la exposición, Manuel Sendón y Xosé Luis Suárez Canal, y la directora de Acción Cultural de la Cidade da Cultura, María Pereira Otero.

José Suárez. Unos ojos vivos que piensan retorna así a Galicia como cierre a un largo recorrido por el mundo, en parte gracias a la colaboración de la Cidade da Cultura con el Instituto Cervantes, que acogió la muestra en varias de sus sedes, así como del Centro Cultural Borges de Buenos Aires, el Centro Cultural España Montevideo y la Universidad de Salamanca, donde también se mostró.

Con esta exposición y plan de itinerancia, la Consellería de Cultura, Educación y Ordenación Universitaria se propone restituir la obra de José Suárez, quizás el fotógrafo gallego más universal, al lugar que le corresponde en la historia del arte, como uno de los grandes referentes fotográficos del siglo XX, no solo en Galicia y España sino también en el ámbito internacional. En esta misma línea de trabajo, que se propone poner en valor la figura de grandes fotógrafos gallegos, el Museo Centro Gaiás acogerá también, a partir del 30 de abril, la muestra Pestana. La verdad entre las manos, que ya se pudo visitar en el Instituto Cervantes en Madrid y hasta la que se acercaron más de 10.000 personas.

La mirada de José Suárez

En el museo coruñés se exhiben unas 150 fotografías -ordenadas en varias series- así como más de un centenar de documentos y publicaciones. En las vitrinas pueden verse libros y revistas donde aparecieron las fotografías de José Suárez, recensiones, escritos, etc. que permiten contextualizar las imágenes y mostrar algunas de las que no se conserva ni copia ni negativo (como es el caso de las publicadas en el artículo 'Marineros' de la revista Cinegraf). La exposición se completa con varios montajes audiovisuales (en pantallas de plasma y tabletas) y una serie de retratos de intelectuales y artistas a los que conoció a lo largo de su vida.

La fotografía de José Suárez se vio muy influida por las vanguardias artísticas europeas, de las que extraería un innovador lenguaje fotográfico y unos recursos formales que imprimen a su trabajo un claro carácter de autor. El fotógrafo de Allariz aborda la realidad desde un punto de vista documental nada habitual en la época, de ahí el reconocimiento de su carácter innovador y vanguardista como fotógrafo.

Desde Allariz a Xapón

La muestra, organizada cronológicamente, sigue las tres etapas vitales de José Suárez. La primera, titulada Años 30, se desarrolla entre 1930 y 1936 y contiene tres secciones: Por tierras de Salamanca (donde estudia Derecho, adquiere una sólida formación y se relaciona con destacadísimos intelectuales como Unamuno o Bergamín); Galicia años 30; y Marineros. En esa época realiza series etnográficas sobre la sociedad campesina gallega y el mundo del mar. La segunda etapa, Exilio, arranca en 1936, cuando abandona España debido a la Guerra Civil. Se instala primero en la Argentina y después en Punta del Este (Uruguay); viaja por toda Hispanoamérica (también por el Brasil) e incluso vive dos años en Japón (1953-1954) en busca de una nueva espiritualidad. Fruto de esta etapa son las secciones Nieve en la Cordillera (Los Andes), América del Sur y Japón.

La tercera y última etapa, Retorno, comienza en 1959, cuando regresa a España. Fotografía La Mancha, donde llegó a decir que fue en la búsqueda del Quijote pero solo encontró 'Sancho Panzas' y halló la misma miseria que había dejado al abandonar España; realiza su segundo viaje a Japón (donde conoce a Akira Kurosawa) y viaja por toda Europa como corresponsal del periódico argentino La Prensa. Esa trayectoria se refleja en las secciones La Mancha: la ruta del Quijote, Toros, Glyndebourne (Gran Bretaña), Mediterráneo y Galicia años 60. El regreso a España trunca su reconocimiento internacional y lo lleva prácticamente al olvido. En 1967 se instala en Ourense y deja de hacer de hacer fotografías. Muere en A Guarda (Pontevedra) en 1974.