La Xunta impulsa la visibilidad de la mujer en el arte con una nueva edición del ciclo de intervenciones "Reb/veladas en el paisaje"

Santiago de Compostela, 21 de Junio de 2023

La Xunta de Galicia, a través de la Fundación Cidade da Cultura, abrió este miércoles un nuevo itinerario artístico en las zonas verdes del Gaiás, formado por las intervenciones artísticas de la cuarta edición del ciclo Reb/veladas en el paisaje. En esta ocasión son dos creadores nuevos gallegos, Diego Vidal y Rebeca Lar, junto al navarro Alberto Odériz, los encargados de dar forma a las tres piezas escultóricas que se podrán ver hasta el mes de noviembre en el Bosque de Galicia y el Jardín literario.

La directora gerente de la Fundación Cidade da Cultura, Ana Isabel Vázquez, participó esta mañana con las comisarias y artistas en la apertura de Reb/veladas en el paisaje, destacando su apuesta por llevar el arte fuera de las paredes de los museos y añadir un atractivo cultural al entorno natural del Gaiás. Se trata de tres piezas que aguijonan la curiosidad e invitan a la reflexión a través del juego de escalas, la reformulación de mitos e imaginarios y la confrontación de la mirada del público sobre sí mismo.

Desde sus inicios, Reb/veladas en el paisaje busca también dar visibilidad a la presencia de la mujer en todos los ámbitos del arte contemporánea. Un afán que en esta cuarta edición se hace patente en la elección de las tres comisarias gallegas que eligieron, a su vez, a las y los artistas participantes: Mercedes Rozas, que trabajó con Diego Vidal; Clara R. Cordeiro, con Rebeca Lar, y Chus Villar, con Alberto Odériz. Todas ellas, subrayó la representante de la Fundación Cidade da Cultura, son mujeres con una amplia y destacada trayectoria en la programación y dirección de proyectos culturales.

Conectados pero incomunicados

La ruta artística comienza en el Bosque de Galicia, detrás de las Torres Hejduk, donde se localiza Facendo zapping, de Diego Vidal (Boqueixón, A Coruña, 1997). Formada por tres esculturas humanas, próximas pero incomunicadas entre sí y del mundo que las rodea, la intervención llama la atención sobre la pérdida de contacto con la realidad próxima en una sociedad hiperconectada donde los individuos corren el riesgo de aislarse dentro de las máquinas.

Partiendo de las ideas del filósofo surcoreano Byung-Chul Han alrededor de la alienación provocada por el abuso de las nuevas tecnologías, el artista gallego presenta tres figuras, hombres y mujeres sosteniendo el móvil, con sus rostros desfigurados en un mimetismo total con la pantalla del teléfono, llegando incluso a dar la espalda a la vista de las torres de la Catedral de Santiago que se puede contemplar desde la cumbre del Gaiás.

La experiencia de atravesar la montaña

Desde el lugar donde se localiza este primer conjunto escultórico, hacia el norte, nos encontramos en medio del camino entre las torres Hejduk y el Museo con la División simple de una roca de granito de Alberto Odériz (Pamplona, 1983). El escultor y arquitecto, premio de Arte Emergente en ARCO 2023, propone un trabajo que recorre el camino inverso trazado por el arquitecto Peter Eisenman en su concepción de la Cidade da Cultura, inspirado también en las esculturas de Richard Serra para el Guggenheim Bilbao.

A la búsqueda de la acción primitiva (la división de la roca natural en una cantera), sobre el material original (el granito), y trasladándola a una escala humana, Odériz construye una pieza que explora la relación entre la Cidade da Cultura y el Gaiás e introduce a las personas visitantes en la experiencia de atravesar la montaña.

Una casa de bruja en medio del Bosque

El recorrido de Reb/veladas en el paisaje finaliza bajando hacia el oeste, donde entre los árboles del Bosque de Galicia emerge O caso de Palmira, de Rebeca Lar (Vigo, 1993). La gallega construye una nueva idea de la “casa de la bruja” que cuestiona la historia aceptada y su representación como personajes crueles y oscuros en el imaginario colectivo. La intervención propone nuevas lecturas de las meigas como mujeres transmisoras de conocimiento, comadronas, marginadas, independientes y también símbolo feminista.

Inspirada en la arquitectura escandinava y con la madera como material principal, la casa invita a curiosear por las ventanas para descubrir el taller de Palmira. Telas, hilos, agujas, costura y bordado —técnicas empleadas habitualmente por Rebeca Lar en sus piezas artísticas—, una mesa con objetos e ingredientes relacionados con la práctica curandera, así como lienzos que refieren al tema de la obra dan forma a este espacio simbólico.